ORANDO CON LA PALABRA DE DIOS
Contenido
de la Lectio Divina por el obispo de Escuintla Víctor Hugo Palma, sábado 18 de
marzo 2023
Volvemos
los ojos a María todos los sábados, la cuaresma es un camino que no hacemos
solos. Nos acompaña Jesús y su Mamá. El pecado nos ha enfermado, pero nuestra Madre
siempre vela por nosotros.
1ra lectura - del libro del profeta Oseas (6, 1-6)
Hoy
se nos revela la humildad, que es la condición de la vivencia de la cuaresma.
La cuaresma es un camino cuesta arriba, no es fiesta ni comilonas. Es un camino
que tiene como ayuda la humildad. El profeta Oseas pide al pueblo de Israel que
se esfuerce por estar cerca y conocer al Señor. El Señor quiere misericordia,
más que sacrificios.
Salmo 50 - Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor
Contemplación: Un sacrificio pude ser un acto externo,
debemos tener cuidado con las grandes ofrendas, no se trata de lo que damos, se
trata de la misericordia, de abajarse a los pobres, al hermano que necesita,
que puede ser un pobre material o un pobre espiritual. Algunas personas pueden
dar millones, pero son soberbios.
Evangelio - según san Lucas (18, 9-14)
En
el evangelio se nos narra la actitud de dos hombres que acuden al templo a
orar. Uno de ellos se considera perfecto, casi como Dios y este que se considera
perfecto, critica al publicano, diciendo que es un hombre malo. Por su parte el
publicano se reconoce como pecador y pide perdón, porque sabe que se arruinó
solo. El que se enaltece será humillado y el que se humilla, será enaltecido. Dios
conoce nuestros corazones. Debemos recordar que Dios siempre nos ama.
Meditación: reflexionemos, para determinar si somos
tan variables, si tenemos un amor inconstante, quizá nos sentimos como dioses. Al
reconocer nuestra inconstancia, debemos aprender a ser firmes. Terrible error
si somos como el hombre que se cree como dios. Por el contrario, debemos ser
como el humilde que se reconoce como pecador. Con frecuencia o en ocasiones,
nos cuesta reconocer que actuamos mal,
incluso solemos desear el mal a nuestros hermanos. Analicemos si somos humildes
o soberbios.
Oración: Jesús, tu conoces nuestro corazón,
sabes si está inundado de soberbia y autosuficiencia o si estamos al final del
templo orando con humildad. Danos tu Santo Espíritu para obtener el don de la
humildad. A veces creemos no necesitar de tu gracia. Gracias Señor porque nos
ayudas con el Espíritu Santo para vivir la conversión.
Acción: examinemos la forma en que nos
relacionamos con Dios y tengamos cuidado con aquellos que se enriquecen abusando
de las ofrendas, esto suele ser una estafa religiosa o un negocio. No es lo que
damos, es la forma en que nos colocamos ante Dios. Busquemos el lugar del publicano,
no debemos pensar que soy el cristiano del mes, porque me estoy buscando a mí
mismo. Debo buscar al Señor para encontrar la justificación. Pidamos a María,
nuestra Madre, nos ayude, ella es refugio de los pecadores.

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