LA MIRADA DE DIOS

 

ORANDO CON LA PALABRA DE DIOS

Contenido de la Lectio Divina por el obispo de Escuintla Víctor Hugo Palma, domingo 19 de marzo 2023

Después de la pandemia, muchas personas van a la playa y a los centros comerciales, pero no acuden al templo para participar de la Santa Misa, para reunirse con los hermanos y recibir el cuerpo del Señor

1ra lectura - del primer libro de Samuel (16, 1. 6-7. 10-13)

La enseñanza de hoy es hermosa, cuando escuchamos la palabra de Dios, es la presencia de Jesús. En esta ocasión nos habla de la mirada de Dios que ve lo oculto y escoge lo oculto. Se trata de la elección de David, el último de los hermanos. Dios lo destinó a ser rey. Por eso le dice a Samuel, no veas la apariencia, el pequeño es el elegido. De esta manera se nos muestra la luz de Dios de modo más intenso.

Salmo 22 - El Señor es mi pastor, nada me faltará

Contemplación: Dios es misericordioso, como humamos solemos juzgar y condenar a las personas que se portan mal. Cuando decimos que el Señor es nuestro pastor y guía, es tomar en serio el ofrecimiento de su luz. Observamos que Jesús sana al ciego y lo manda a la piscina para lavarse. Ese encuentro se puede repetir, si dejamos la oscuridad. Señor, eres la luz, necesito que me ilumines.

2da lectura - de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (5, 8-14)

En la carta a los efesios, se nos indica que el Señor nos dio la luz y sus frutos son la bondad, la santidad y la verdad.

Evangelio - según san Juan (9, 1-41)

Cuando fuimos bautizados se nos dio una vela, tenemos la luz de Jesús. Este hombre que nació ciego, se acercó a Jesús para que le diera luz, por eso lo manda a la piscina de Siloé. Después las personas no le creían al ciego que ahora podía ver, porque no comprendían cómo fue curado. La vida necesita una luz, aunque solemos ver muchas luces y por eso, nos podemos equivocar. Un grupo de hombres fueron al bosque, miraban muchas luces, pero eran luces de luciérnagas. La luz de Cristo es para siempre.

Meditación: reflexionemos para saber si estamos contentos en la oscuridad de nuestro pecado o en la oración reconocemos que estamos arruinando nuestra vida, ocultos como un murciélago, le tememos a la luz. El ser bautizado significa que debemos dar los frutos de la luz que son la bondad, la santidad y la verdad. ¿Buscamos la verdad o nos gusta la oscuridad de la mentira?

Oración: Jesús pasa de nuevo, porque estamos como ese hombre ciego, a oscuras. Cúranos de nuestras cegueras, porque creemos que vemos, pero no es así, solemos destruir a los que están en casa o fuera de ella. Danos tu presencia, eres la luz, ayúdanos a desechar las tinieblas, para que reencendamos la luz del bautismo, para vivir en la verdad, la justicia, el bien, es decir, las obras que proceden de la luz.  

Acción: en dos semanas celebramos la pascua, empezaremos a ver la luz al final del túnel. Es el momento de examinar nuestras oscuridades. Dios si las ve, debemos saltar a la luz, aunque nos duela. Pidamos a Dios que nos ayude a ser misioneros de la luz, como dice el Papa Francisco. No debemos buscar salvarnos solos. Si vemos a alguien que vive en vida oscura, morirá en su pecado. Acerquémoslo a la luz, iluminados antes por ella. Pidamos a la Madre de Dios y Madre nuestra, que es Madre de la luz, ella lo tiene en sus brazos y lo ofrece como luz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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