FIESTA DE PENTECOSTÉS
Contenido
de la Lectio Divina por el obispo de Escuintla Víctor Hugo Palma, domingo 28 de
mayo 2023.
Hoy
la Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés, es decir 50 días después de la
siembra, esto de la siembra lo hacían los judíos con el trigo, por lo que a los
50 días recogían la cosecha. Jesús dijo: “si el grano no cae a la tierra y
muere no dará fruto”. Hoy recogemos ese fruto y el don del resucitado que es el
Espíritu Santo.
1ra lectura - del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11)
La
Iglesia nace en Pentecostés, es con la presencia del Espíritu Santo. En el
relato nos enteramos que los discípulos estaban con miedo en el cenáculo, no
sabían lo que había pasado y ya no estaba Jesús con ellos, sentían miedo poque
no sentían su presencia, de pronto se derrama el Espíritu Santo con fuerte viento,
con sonidos, luego llamas de fuego que se posan en cada uno. Cuando salen del
cenáculo, muchas personas de diversas regiones e idiomas, los escuchan hablar
del evangelio en su idioma, eran 11 discípulos, pero hablaban más de 11 idiomas.
Esto es lo contrario a lo ocurrido en babel, donde por el pecado todos hablaban
diversos idiomas y no se entendían.
Salmo 103 - Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
Contemplación: Dios renovó la tierra con el diluvio. Ahora
la renovación la hace con el Espíritu Santo con el que nos reorienta. Están los
discípulos y María reunidos para recibirlo y llevar el evangelio para resanar
el mundo con el don de su Espíritu Santo.
2da lectura - de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 3-7. 12-13)
Evangelio - según san Juan (20, 19-23)
Jesús
realiza el primer Pentecostés la misma noche de la resurrección, les da tres
dones, la paz, porque de nuevo somos hijos de Dios, les sopla Espíritu Santo,
les pide que lo reciban para perdonar los pecados, no para sentirse mejor que
los demás, es para poner paz a este mundo en guerra, que no conoce a Dios y aún
así lo desprecia. Como dijo san Pablo, nadie puede decir Señor sin la acción
del Espíritu Santo, que es una persona viva, que orienta nuestra vida. Es fuego,
un soplo, una brisa; no importa las figuras con que lo representamos, es
alguien que quiere quitar de nuestras vidas el pecado para darnos la salvación
completa.
Meditación: ¿apreciamos el don del Espíritu Santo? Desde
nuestro bautismo somos templos del Espíritu Santo. ¿Lo apreciamos y lo seguimos
o por el contrario seguimos las tendencias de la carne, los vicios, la vanidad,
la mentida y más? Si tenemos el Espíritu Santo seguimos la verdad, el amor,
pero depende de cada uno, si dejamos que nos guíe el Espíritu Santo. Si lo
tenemos y lo usamos bien tenemos la capacidad de perdonar, no es para sentirnos
mejor que los demás. Nos ayuda a perdonar y a llevar el perdón; a recurrir al
sacramento de la reconciliación para recibir el perdón de los pecados. Los protestantes
no creen este sacramento, porque se creen mejores que los demás.
Oración: Jesús has subido al cielo para
enviarnos el Espíritu Santo, para que dejemos las tendencias de la carne y el
mal. Señor te pedimos que por el contrario tu Espíritu nos guíe, que encuentre
en nosotros discípulos dispuestos a seguir el camino verdadero de la vida, que
nos sintamos perdonados, para que frecuentemos el sacramento de la reconciliación
y se extienda en el mundo la paz de un encuentro con Dios y los hermanos.
Acción: estamos llamados a llevar una vida más
espiritual, por medio de la oración de petición del Espíritu Santo. Si sabemos
que estamos mal debemos pedir la salud espiritual, porque quizá hacemos lo que
hace la carne y no el Espíritu, si lo escuchamos, tratemos de discernir lo que
viene del Espíritu Santo. Tenemos a alguien especial que es María, ella oraba,
ya lo tenía, desde que el ángel le dijo “llena eres de gracia” ella pide por
nosotros. Ho María, vaso espiritual, permanece siempre con nosotros y ayúdanos
a sentir y seguir la acción del Espíritu Santo.

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