GENEROSIDAD DEL CORAZÓN
Hoy
recordamos a san Luis Gonzaga que vivió en el siglo XVI. Era hijo de una
familia millonaria, pero dejó todo por seguir el llamado de Dios. Se convirtió
en religioso y se dedicó a servir a los pobres en medio de una pandemia. Murió a
los 23 años.
1ra lectura - de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios (9, 6-11)
La
generosidad del corazón es a lo que se refiere san Pablo y san Mateo. Pablo nos
recuerda que debemos ser generosos, porque Dios ama al que da con alegría. No se
trata de lo que pregonan las sectas de la prosperidad, porque suelen sacar
dinero basadas en la escritura, eso es una injusticia. La palabra no es un mecanismo
económico para el enriquecimiento como los telepredicadores.
Salmo 111 - Dichosos los que temen al Señor
Contemplación: temor es respeto que nace del amor, no
del miedo. Temor es amor. El que teme al Señor será bendecido, pero no de
manera comercial. Amemos a Dios porque Él es amor, es el ejemplo de dar el corazón.
Hay más alegría en dar que recibir. Pidamos a Dios que lo que hagamos sea por
amor, no por propaganda in interés basado en el orgullo.
Evangelio - según san Mateo (6, 1-6. 16-18)
Es
importante la sensibilidad de corazón. Cuando des limosna no lo anuncies como
lo hacen los hipócritas, eso es alabanza a sí mismo, para que miren los demás. La
oración debes hacerla en privado y el ayuno con discreción, porque Dios ve en
lo secreto. No es necesario buscar el aplauso del mundo.
Meditación: ¿tenemos la espiritualidad de la
generosidad, ayuno y la oración? No debemos buscar ser figuras de vitrina,
basta que lo mire Dios. El mundo no quiere hablar de caridad, ayuno y oración. El
mundo habla de sí mismo.
Oración: Jesús, conoces el corazón de cada uno y
sabes si somos o no generosos de corazón o nos interesa la propaganda. Danos tu
Espíritu Santo para tener la religión interior y expresar la caridad, oración y
ayuno solo después de encontrar al Padre en nuestro corazón.
Acción: cumplamos el camino de la fe desde
dentro, porque es lo que Dios quiere; un corazón vuelto hacia Él y los
hermanos. Luis Gonzaga lo tenía todo, pero sintió el llamado de Dios y por eso
lo sirvió en los pobres y murió a los 23 años por cuidar a enfermos pobres en Roma.
Pidamos para que nuestra juventud sea generosa y encuentre a Dios en el amor a
los hermanos.

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